El problema del desplazamiento forzado de familias campesinas
se mantiene en aumento, en el Huila, no con los índices de crecimiento del año pasado, pero no cesa, a pesar de los esfuerzos oficiales para detenerlo y los cambios suscitados en el conflicto armado.
El Departamento administrativo para la Posteridad Social, como entidad estatal, mantiene las estadísticas, y revela la situación como crítica en centros de mayor densidad de población regional.
Las acciones dirigidas a la atención integral de esas personas, no es suficiente, pero atenúan en cierta forma el dolor de adultos, jóvenes y niños que padecen el desalojo forzado.
