Por Marcos Silva Martinez.
La historia del desarrollo de las naciones, registra que el poder y capacidad de dominación, de las que alcanzan latos niveles de desarrollo, con el transcurrir del tiempo llegan a un punto de inflexión en el que comienza el declive y decadencia en la mayoría de sectores de la economía y es cuando los electores reaccionan eligiendo extraños gobernantes populistas y mediocres, que siempre se rodean de personajes oscuros, obsesivos y compulsivos.
Es lo que ocurre hoy en E. U., con la Administración Donald Trump y su equipo de gobierno, integrado por reconocidos ultraderechistas, de mentalidad retrógrada, como John Bolton, Elliot Abrams, Mike Pompeo, Juan Cruz, la directora de la CIA, Gina Haspel, entre otros halcones.
A la vez, hay evidencia que las políticas de dominación imperial las aplican mediante firma de tratados o desconocimiento de ellos, intervención e imposiciones en el modelo económico, restricciones y sanciones económicas, endeudamiento público y/o acuerdos de cooperación (Plan Colombia, antidrogas, defensa nacional, antinarcóticos, etc.).
Bajo premisas y objetivos propios del imperialismo, los E. U. han intervenido e intervienen en el destino de naciones, quitando o imponiendo gobernantes, desestabilizándolas y asfixiándolas económicamente e influyendo en la estructuración de marcos institucionales débiles y laxos, favorables a los propósitos y objetivos del mercado, circulación y explotación del capital transnacional. Son acciones y efectos que el planeta y en particular Latinoamérica han padecido sistemáticamente, de parte de E. U.
El dominio y subyugación de naciones lo logran fácilmente, con el aval de gobernantes de precaria formación intelectual, de mentalidad secuaz y vasalla, mediante presiones, halagos y amenazas de intervención económica y/o militar.
E.E. U. U. no ha sido juzgado por diversas agresiones, abusos y acciones criminales y de lesa humanidad perpetradas contra Cuba, Granada, Haití, Panamá, Chile, Brasil, Paraguay, Bolivia, Venezuela, Argentina, Yugoslavia, Irak, Libia, Siria, entre muchas otras naciones y persiste en arrogarse el derecho de decidir sobre el destino de naciones, cuyo modelo económico-político, considera no favorable a sus intereses.
Bajo la equivocada concepción del poder y de dominio del mundo, los E. U., con el actual presidente, revive la decisión imperial de “América para Loa americanos” (1823) y de “Estados Unidos primero”.
Ante la evidente evolución global del modelo económico capitalista, E. U., con su actual presidente, se empeña en profundizar el dominio planetario y tutelar el destino y desarrollo de las naciones, en lo económico, político, militar y social, en muchos casos desconociendo acuerdos y tratados suscritos por sus antecesores.
Desde el gran reparto del mundo en Yalta (Churchill, F. D. Roosevelt, Stalin 1945), acto conque concluyó la Segunda Guerra Mundial, E. U., ha logrado amplio desarrollo, científico, tecnológico, industrial, comercial y poder económico, que le han proporcionado indiscutible poder geopolítico y militar.
Los logros en conocimiento y desarrollos de tecnologías, le facilitaron acumulación de poder económico y político y bajo esas condiciones ha hecho efectivas sus ambiciones de poder y dominio económico-militar y ha sometido naciones.
Con el transcurso del tiempo, ha tenido que enfrentarse a la competencia progresiva, activa y efectiva de nuevos actores, en el campo del conocimiento, la ciencia, la tecnología, la producción, la industria, el comercio, y la competencia indiscutible en el campo militar, como consecuencia de que la globalización impuesta, desde los círculos de poder imperiales, con fines comerciales, de dominio geopolítico, generó también globalización de la ciencia y el conocimiento tecnológico (es imposible impedirlo absolutamente) y apropiación en naciones en desarrollo y/o emergentes. Esta circunstancia les proporcionó potencial tecnológico-científico y capacidad para producir bienes y servicios para competir en el mercado global.
Son hechos evidentes, que inercialmente obligan un replanteamiento de las relaciones internacionales entre nación, no solo de áreas de influencia y dominio, sino de distribución del mercado entre naciones desarrolladas y en desarrollo.
Eso implica pérdida de poder económico y de dominio geopolítico, de las naciones de mayor desarrollo y explica las tensiones políticas entre naciones, regiones u organizaciones de naciones, que pueden traducirse en graves peligros para la convivencia global y hasta para la presencia de la vida en la tierra.
Las naciones que alcanzan considerables niveles de riqueza, poder y dominio geopolítico, siempre mantienen el propósito de aumentarlos y protegerlos, utilizando todos medios de protección, incluidas los ilícitos, que generalmente desembocan enfrentamientos y abusos, que de cualquier manera vulneran derechos de las naciones atacadas o sometidas.
Todo conflicto entre naciones, en esencia busca mantener el dominio económico-político, de la nación dominante, camuflado con cualquier tipo de disfraz y son la causa de las confrontaciones, sanciones y amenazas, encabezadas por E. U. contra naciones, cuando su crecimiento, desarrollo y talante soberano, considera amenaza su poder y dominio.
La realidad de la evolución del poder y dominio económico político que afecta intereses de las naciones de mayor desarrollo, son las causas y motivo de la lluvia de sanciones, amenazas comerciales y de tipo bélico, de E. U., intensificadas en el gobierno Trump, con acciones de asfixia y destrucción de sus economías, decisiones justificadas solo bajo el pretexto de la defensa de los intereses de los estadounidenses.
El planeta presencia el espectáculo y los efectos de aplicación de un torrente de sanciones, bloqueos, de parte de E. U., contra Irán, Venezuela, Nicaragua, Rusia, Corea del Norte, entre otras, la reactivación de la Ley Helms-Burton contra Cuba, aplicación de aranceles comerciales a productos Chinos, europeos, canadienses, mexicanos entre otros, inspirados en sofismas de defensa del interés nacional, con evidente sesgo nacionalista y desconocimiento de principios básicos del capitalismo y el libre mercado.
No son actitudes y decisiones sacadas de la manga. Obedecen a la certidumbre y reconocimiento de su pérdida de poder, al creciente déficit comercial y de balanza de pagos, perdida de mercados frente a diversos nuevos competidores, el desbocado y creciente gasto militar y el endeudamiento interno y externo, que han alcanzado cifras desafiantes.
El surgimiento de naciones emergentes con capacidad de arrebatarle dominios y poder, E. U. debe interpretarlas como realidades que catalizan el declive de su poder económico, científico, tecnológico, militar y de dominación geopolítico.
La evidencia de hechos y efectos del desarrollo de esa nación, bajo las condiciones de la personalidad obsesiva compulsiva narcisista, paranoica y mitómana de Trump, como la califica y caracteriza una asociación de 27 psiquiatras norteamericanos, lo convierten en un peligro para la estabilidad económica y política mundial.
La actual escalada belicista instrumentada de diversas formas, entre otras; mediante la aplicación de disposiciones de la Ley Helms-Burton contra de Cuba y un torrente de sanciones económicas en contra de Venezuela, Nicaragua, China, Irán, Rusia y Corea del Norte, son consecuencia del creciente desequilibrio de poder y dominio geopolítico por los que atraviesa el imperio americano, que hace concluir a analistas económicos y políticos, que los días del apogeo imperial de E. U., ya quedaron definitivamente atrás.
En efecto, hay señales y decisiones significativas que evidencian cambio de actitud y posiciones de países como Francia, Italia, Reino Unido, Alemania, España, Portugal, Holanda y Bélgica y demás naciones de la Unión Europea, respecto a la aplicación de “extraterritorialidad” de leyes dictadas por el Congreso de Estados Unidos y de acatar decisiones que desconocen o incumplen tratados suscritos por anteriores gobiernos de E. U.
Ante la tozudez de la posición y de las decisiones del actual gobierno de E. U., en los dos últimos años, están adoptando posiciones que contradicen las pretensiones de (Trump), respecto a la cofinanciación de la OTAN, el desconocimiento de tratados internacionales y entre naciones, el bloqueo económico contra IRAN, cambio climático y con la propuesta de Francia de que la Unión Europea cree su propio organismo de seguridad y defensa, independiente de la participación de los E. U. y de la OTAN.
En el campo económico, E. U. se enfrenta, entre otros, a los adelantos tecnológicos y científicos de China y a su proyectos de inversión internacional en infraestructura y en particular al crecimiento de la aceptación y participación de naciones en el desarrollo del programa de alcance internacional, denominado la Nueva Ruta de la Seda, del que ya hacen parte un significativo número de países europeos, asiáticos, africanos y la mayoría de naciones del continente americano, con excepción de Colombia y E. U., tal como quedó registrado en el segundo Foro sobre la Nueva Ruta de la Seda, celebrado en China, en la última semana de abril de 2019.
Con la reciente firma del memorando de inclusión, por Perú, la lista la integran Panamá, Ecuador, México, Venezuela, Chile, Uruguay, Bolivia, Costa Rica, El Salvador, Antigua, Barbuda, Guyana, Surinam, Trinidad y Tobago y Argentina. Además China ya es el primer socio comercial de Brasil, Chile, Argentina y Perú y el segundo de México.
El programa Nueva Ruta de la Seda, fue lanzado por el gobierno chino de Xi Jinping, en 2013 y desde entonces, ese gobierno ha invertido más de U$89.000 millones y los bancos chinos, como el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura, han prestado más de U$250.000 millones, según información del reciente foro, en el que suscribieron nuevos acuerdos por más de U$64.000 millones, para proyectos de cooperación.
El Programa Chino de la Nueva Ruta de la Seda, prevé inversiones que bordean el billón de dólares hacia 2040.
En el campo científico, tecnológico, militar y del espacio, la competencia entre E. U., Rusia y China se intensifica y se definen posiciones.
El Pentágono admitió el 2 de mayo de 2019 que E. U. cede su dominio en el espacio ante Rusia y China, como consecuencia de la innovación, disminución de costos de lanzamiento y fracasos de los Transbordadores espaciales (3) de E. U., que quedaron suspendidos desde julio 15/2012 y fueron sustituidos las Naves Soyuz TMA-05M, (NASA/Carla Cioffi Reuters), según el secretario de defensa en funciones de E. U., Patrick Shanahan.
En el campo productivo, comercial-industrial la competencia entre naciones y en particular con emergentes polos de desarrollo, presagian cambios profundos.
Rusia dispone de las mayores reservas energéticas de gas natural (48 billones de m3 frente a 10 billones de E. U., 80.000 millones de barriles de crudo frente a 48.000 millones de E. U.) y se convirtió en el mayor abastecedor de Europa, mediante la construcción del gasoducto que une a esa nación con Alemania, cruzando por Ucrania, en funcionamiento, con capacidad de 27.000 millones de metros cúbicos/año, más el nuevo gasoducto que une a Rusia con Alemania por el fondo del Mar Báltico, con capacidad de 28.000 m3/año, para un total de 55.0000 M3/año, proyecto en construcción al cual se opone Trump, pues bajo esas condiciones queda excluido E. U. de ese negocio, más el gasoducto bajo el Mar Negro, construido por GASPROM, desde el sur de Rusia hasta el norte de Turquía para abastecer el norte de Turquía y sur europeo, con lo que E. U. queda excluido del negocio del gas en Europa por la imposibilidad de competir en precio/por unidad.
Igual ocurrirá con la industria aeronáutica, cuyo comercio hasta hoy domina la Boeing y que en el próximo año se enfrentará a la competencia rusa con los aviones de pasajeros MS-21-200 y 300, equipos con capacidad entre 165 y 212 pasajeros, 6400 Km de autonomía, 20% menos caros que los Boeing 737 Max 8-9, probados desde 2017 en la federación rusa, dotados de últimas tecnologías, para la protección del ambiente y bajo consumo de energía.
Otro tanto ocurre con el desarrollo general de la China, en el que investigadores económicos y políticos prevén superioridad de la China frente a E. U. en términos del PIB correspondiente, de 38% y 23.5% respectivamente, para el 2030.
La competencia económico-política no ocurre solo entre E.- U. Rusia y China. La competencia se desarrolla también entre y con otras naciones, que están logrando niveles de desarrollo y producción, que las potencian para competir en el campo internacional, como en efecto ocurre.
Lo que se reconoce ya como el bloque de desarrollo económico ASIA-PACIFICO, generará en corto tiempo la definición de un nuevo polo de desarrollo económico, con sus correspondientes organismos financieros de alcance internacional y nuevo o nuevos símbolos monetarios, sustitutos del dólar. Las acciones en este sentido ya son objeto de análisis y concertación, entre naciones emergentes.
Son hechos económicos, políticos y financieros, de impacto global, que las naciones y sus gobernantes deben tener en cuenta, para la proyección y planificación del desarrollo interno, de manera que puedan orientar, articular y desarrollar sus relaciones internacionales en el concierto global y de esa manera participar de los beneficios del crecimiento económico mundial, de los efectos geopolíticos y de los resultados de la evolución y globalización del conocimiento, la ciencia y la tecnología.

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